El Posmocapitalismo no es sino la vertiente sociocultural del modelo capitalista occidental de las últimas décadas, como el neoliberalismo es su vertiente socio-económica y el atlantismo y el globalismo su vertiente geopolítica. Como el atlantismo y el neoliberalismo, el posmocapitalismo también se ha basado en una enorme expansión del poder corporativo sobre el conjunto de Occidente, en buena parte sustentada en un constante y radical asalto a la razón que ha dejado la interpretación de la realidad en manos de la influencia corporativa sobre medios de comunicación, educación e industria cultural. A través de este asalto a la razón, el Posmocapitalismo se ha basado en la distorsión y manipulación corporativa de retos sociales reales, como la emancipación de la mujer, la defensa del medio ambiente, la globalización o la protección de las minorías. Distorsión y manipulación que ha convertido a estas corrientes socioculturales en instrumentos corporativos de apropiación de recursos, reducción de la natalidad y control social. Las corrientes socioculturales del Posmocapitalismo son objetivamente tan absurdas y tan destructivas que sólo se han mantenido gracias a la práctica desaparición de la oposición política en Europa y EEUU desde el final de la Guerra Fría. Sin embargo, el modelo socioeconómico neoliberal y el modelo geopolítico atlantista se agotan y, con ellos, también su vertiente sociocultural posmocapitalista. Los países emergentes rechazan estas corrientes y el cuestionamiento de las mismas se extiende por Occidente. Es fundamental para todos que la reacción frente al Posmocapitalismo se sustente sobre bases racionales más que emocionales si queremos modelos socioculturales apoyados en el interés general y no en nuevas manipulaciones corporativas.