• EPISTOLARIO GENERAL DE MIGUEL HERNÁNDEZ

    HERNÁNDEZ, MIGUEL EDAF Ref. 9788441439306 Altres productes de la col·lecció Altres productes del mateix autor
    La carta confesional, escamada de intimidad, es un acto dedestape: escribir en ese trance es desnudarse ante quien va aleer la declaración, la exigencia, el amor a fl or de piel, el desafectoa veces. A través de las misivas se conoce profundamente alcorresponsal, tal vez no hay manera de conocerlo m...
    Ancho: 135 cm Largo: 220 cm Peso: 250 gr
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    45,00 €
  • Descripció

    • ISBN : 978-84-414-3930-6
    • Encuadernació : Cartoné
    • Data d'edició : 01/03/2019
    • Any d'edició : 2019
    • Idioma : ESPAÑOL, CASTELLANO
    • Autors : HERNÁNDEZ, MIGUEL
    • Nº de pàgines : 1152
    • Col·lecció : OBRAS INMORTALES
    La carta confesional, escamada de intimidad, es un acto de
    destape: escribir en ese trance es desnudarse ante quien va a
    leer la declaración, la exigencia, el amor a fl or de piel, el desafecto
    a veces. A través de las misivas se conoce profundamente al
    corresponsal, tal vez no hay manera de conocerlo mejor. Con
    este completo corpus de cartas y notas privadas del poeta
    Miguel Hernández (Orihuela,1910-Alicante,1942), podemos
    conocer mejor la personalidad ejemplar y las inquietudes de un
    escritor modélico y comprometido en una época turbulenta de
    España. Tanto en sus cartas como en el diario íntimo que es
    Cancionero y romancero de ausencias, Hernández muestra su
    profundo calado humano: magnifi ca lo pequeño, convierte lo
    cotidiano y lo aparentemente menudo en un regalo, como el
    Neruda de las odas elementales, como el Machado del olmo
    viejo: «Olmo, quiero anotar en mi cartera / la gracia de tu rama
    verdecida», escribió el sevillano. Anotar: escribir para no olvidar;
    porque ¡la memoria es vida!
    «Escribir cartas signifi ca desnudarse ante los fantasmas, que lo
    esperan ávidamente. Los besos por escrito –confesaba Kafka a
    su gran amor, Milena Jesenská– no llegan a su destino: se los
    beben por el camino los fantasmas». A pesar de todo, Miguel,
    nuestro poeta, pedía a su amada Josefi na «...mándame... besos y
    cartas»; porque la carta era alimento para seguir con vida, y
    terminaba muchos de sus escritos, casi furtivos, con un epitafio
    pidiendo paz, amor y libertad: «Se ruega que no rompan ni
    interrumpan esta nota por la ne cesidad de que llegue a su
    destino».

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